Mayo 19.

Hace unos meses atrás sostuve una conversación donde expresé mi necesidad de sanar y no hablaba precisamente del cuerpo o de mi mente, me refería a mi alma; a esa alma, a la que poco le prestamos atención y que llega a este mundo con un plan, empacada en una naturaleza humana, pero al mismo tiempo algo perdida ya que llega sin memoria.

Y vaya que es difícil que las personas a nuestro al rededor entiendan, pues, a pesar que todos llegamos en las mismas condiciones no todos recordamos que debemos encontrar la bitácora entre el bolsillo de nuestro corazón.

Miren que es cierto, ya que hace parte de las cosas inexplicables que nos pasan. En mi caso siempre he sentido desde muy pequeña afinidad por lugares y temas que nada tienen que ver conmigo, pero que no dejan de retumbar dentro de mí y solo llegan a medida que vas sanando, es como si fueran pequeños candados que se van desbloqueando a medida que vas creciendo espiritualmente, ejemplo de esto es que siempre desee saber o leer sobre un tema en particular: La Kabbalah.  Hace unos días en medio de la conversación más inocente y trivial me dijeron "te tengo un libro para que te leas, se llama: Dios usa lápiz labial, trata sobre la Kabbalah para  mujeres", y yo quedé "plop", no podía creerlo, tantos años deseando que alguien me compartiera un poco de ese conocimiento y de pronto de la nada en forma de libro salta a mis manos. Sobra decirles que me lo devoré con hambre y gran expectativa ¡Fue un éxito de libro!

Hoy por hoy me siento más tranquila, más suelta, segura que voy por el camino que debo seguir, sin miedo pero prudente y sobre todo muy feliz.

                      

PIA ARIZAL







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